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jueves, 5 de junio de 2014

Inteligencia Emocional: Daniel Goleman

¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las más destacadas por su inteligencia?
¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentarse a contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?

La inteligencia emocional puede ser fomentada y fortalecida en todos nosotros, y cómo la falta de la misma puede influir en el intelecto o arruinar una carrera. La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud de empatía que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

La publicación de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman (1995) significa una difusión sin precedentes de un concepto que hasta entonces había pasado desapercibido. Este libro se convierte en un best seller en muchos idiomas. A partir de mediados de los noventa, la inteligencia emocional es un tema de interés general por parte de la sociedad.





 La inteligencia emocional consiste en:
1) Conocer las propias emociones: El principio de Sócrates "conócete a ti mismo" se refiere a esta pieza clave de la inteligencia emocional: tener conciencia de las propias emociones; reconocer un sentimiento en el momento en que ocurre. Una incapacidad en este sentido nos deja a merced de las emociones incontroladas.
2) Manejar las emociones: La habilidad para manejar los propios sentimientos a fin de que se expresen de forma apropiada se fundamenta en la toma de conciencia de las propias emociones. La habilidad para suavizar expresiones de ira, furia o irritabilidad es fundamental en las relaciones interpersonales.
3) Motivarse a sí mismo: Una emoción tiende a impulsar hacia una acción. Por eso, emoción y motivación están íntimamente interrelacionados. Encaminar las emociones, y la motivación consecuente, hacia el logro de objetivos es esencial para prestar atención, automotivarse, manejarse y realizar actividades creativas. El autocontrol emocional conlleva a demorar gratificaciones y dominar la impulsividad, lo cual suele estar presente en el logro de muchos objetivos. Las personas que poseen estas habilidades tienden a ser más productivas y efectivas en las actividades que emprenden.
4) Reconocer las emociones de los demás: Un don de gentes fundamental es la empatía, la cual se basa en el conocimiento de las propias emociones. La empatía es la base del altruismo. Las personas empáticas sintonizan mejor con las sutiles señales que indican lo que los demás necesitan o desean. Esto las hace apropiadas para las profesiones de la ayuda y servicios en sentido amplio (profesores, orientadores, pedagogos, psicólogos, psicopedagogos, médicos, abogados, expertos en ventas, etc.).
5) Establecer relaciones: El arte de establecer buenas relaciones con los demás es, en gran medida, la habilidad de manejar las emociones de los demás. La competencia social y las habilidades que conlleva, son la base del liderazgo, popularidad y eficiencia interpersonal. Las personas que dominan estas habilidades sociales son capaces de interactuar de forma suave y efectiva con los demás.


lunes, 5 de mayo de 2014

¿Conoces tus emociones? Parte 1 (EL MIEDO)


"Emoción" viene del latín "emotio"; "mover hacia el exterior", "movimiento o impulso". Es una respuesta química rápida e impulsiva a nivel fisiológico que dispara desde el cerebro límbico. 

Daniel Goleman dice que que en un sentido muy real, todos tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y éstas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.

La identificación de la emoción es el primer paso para una correcta gestión emocial, ya que si no "se sabe qué se tiene, ¿CÓMO SABER COMO ACTUAR?

No elegimos la emoción, la emoción aparece disparada por alguna situación ya sea de bienestar o malestar y ante la cual sentiremos placer o angustia, por lo que se distinguen emociones potenciadoras o emociones limitantes. Las emociones entran cuando la vida real no es la deseada, por eso tenemos que empezar a conocerlas y a entender lo que nos quieren decir, por lo que hay que verlo como algo positivo dado que nos están queriendo decir algo, un médico necesita saber donde te duele y cuál es el dolor para poder hacer un diagnóstico acertado.

Detrás de cada emoción siempre hay una intención positiva hacia quien la evoca, es decir "la emoción trata de protegernos de algo/alguien" y aparece porque hay una necesidad no atendida en cada uno.

Tenemos emociones primarias o básicas:



Son los sentimientos "verdaderos", más básicos, lo que se siente en lo más profundo y los que definen verdaderamente lo que se siente.

Estas emociones tienen carácter universal y están presenten desde su origen como especie, como desde su nacimiento y se transmiten genéticamente.

Llevan implícitas expresiones faciales, que son propias y comunes a cada una de ellas.

Van asociadas a diferentes tendencias de acción y probablemente consecuencia el suceso que la ha provocado.

Cada emoción produce un patrón de activación fisiológica diferente.


EL MIEDO.

El miedo avisa (o protege), de que se está en peligro, y al igual que la ira, también prepara para la huída o la lucha, y la gestión recomendable es enfrentarse a él, no ocultarlo ni ignorarlo, y actuar, no siendo tan importante el resultado en sí, sino la "acción".

La ansiedad y el miedo son mecanismos naturales que se tiene para responder hacia peligros percibidos o imaginados. La ansiedad comienza con un peligro no muy bien definido, mientras que el miedo usualmente se dispara cuando hay una situación fácilmente identificable. 

Tenemos que tener muy en cuenta que el miedo tiene su origen como especie con el fin de defendernos de los peligros reales para nuestra sobrevivencia, es decir, protegernos de posibles amenazas como la altura de un precipicio, ser atacado por un animal que quiere devorarnos, estar atrapado en un incendio... En nuestros tiempos, esos peligros para la sobrevivencia están mayoritariamente controlados y conocemos como prevenirlos, evitarlos y/o protegernos de ellos pero esos miedos los hemos cambiado/transformado por otros miedos no reales para nuestra sobrevivencia, como por ejemplo, tener miedo a no tener dinero para la hipoteca, miedo al fracaso, miedo a no tener amigos, a la incertidumbre, al futuro ...

Para trabajar el miedo recomiendo:
  1. Aumentar la seguridad, piensa en tus logros y traélos al presente.
  2. Acción. Ocuparte en vez de pre-ocuparte. La acción aporta seguridad.
  3. Cambia tu diálogo interno y de pensamiento; distrae la atención con algún ejercicio sin mucha importancia (contar números hacia detrás, sólo pares, en otro idioma).
  4. Detén el pensamiento, usa alguna palabra como "basta", "stop" y con una acción física (golpe de mesa)
  5. Traer un pensamiento positivo que lo haga incompatible. Busca ese recuerdo que tanto te gustaba o ponte una canción que te lleve a un buen recuerdo y te cambie la energía.
  6. Usa técnicas de relajación, escucha alguna meditación guiada.
  7. Cambia tu postura corporal, respira profundamente y cambia de escenario, date un paseo por la calle y mira como la vida sigue sin importarle tu miedo.
  8. Piensa como verás ese miedo dentro de 10 años. 
  9. Ridiculiza el miedo, es decir, déjalo para mañana o dedícale 30 minutos diarios. 
  10. Plantea lo que podría ocurrir en el peor de los casos y analizar si realmente "es tan malo", ¿comparado con qué?